martes, 21 de febrero de 2012


El Guernica fue comisionado por el gobierno republicano español, con el deseo de que la obra de Picasso representara a la nación en la Exhibición Internacional de París, en 1937. El resultado fue una representación en blanco y negro de figuras atormentadas que reflejaban los horrores de la Guerra Civil que asolaba a España en ese tiempo.

El título de la pintura es el nombre en español de Gernika, la capital ancestral del País Vasco, que fue bombardeada ese mismo año por aviones de la Italia fascista y la Alemania nazi, aliados del futuro dictador español Francisco Franco. Los historiadores calculan que en el ataque perecieron mil 600 personas, y la recreación de Picasso ha llegado a ser una de las pinturas más estudiadas en la historia del arte moderno.

Luego de la exhibición, el cuadro anduvo de gira durante 20 años por museos de todo el mundo. El enrollado y desenrollado del lienzo para transportarlo cobró su precio, y se dice que hacia la década de 1960 Picasso comentó: Ya basta. Pero fue apenas en 1981 cuando el Guernica hizo su viaje final de vuelta a la patria, procedente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, al que el pintor lo prestó hasta que se restauró la democracia en España

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